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Historia del Carnaval Dominicano.

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El Carnaval Dominicano es una de las tradiciones más coloridas y celebraciones más alegres de la República Dominicana. En el mismo participa todo el pueblo, que se lanza a las calles a disfrutar, compartir y celebrar con alegría.

Su mayor intensidad ocurre a finales del mes de febrero en su último fin de semana, aunque dependiendo de la región, se celebra todos los fines de semana del mes de febrero e incluso hasta inicios de marzo. Existen otras fechas particulares en las que algunas poblaciones celebran carnavales aislados, pero con la misma creatividad y entusiasmo mostrado en febrero por toda la nación.
Pero es febrero el mes de Carnaval en la República Dominicana y el júbilo y la celebración masiva en las calles y clubes sociales son el sello que distingue estas fechas.

Carnaval Dominicano

En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores.
Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sinnúmero de manifestaciones de la creatividad popular.
El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas.
Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces nuestros carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera.
Como se sabe, el carnaval ocurre antes de la cuaresma, que es tiempo de penitencia y de preparación para la pasión de Cristo.
Entre nosotros, por ejemplo, los lechones de Santiago aparecieron después de la Restauración, al amparo de los bailes de máscaras celebrados en la casona de Madame García.

La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto.
Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV.
El Carnaval “Cristiano”
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano.
Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval “carnelevarium”, que significaba “quitar la carne” y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
Hay países en que se comienza la celebración del carnaval en distintas fechas, como en algunos lugares de Alemania en que se inicia el 11 del 11 a las 11 horas 11 minutos. O los hay que lo comienzan no bien termina la Epifanía, el 6 de enero. En otros lugares es tradicional comenzar el jueves anterior al Miércoles de Ceniza, y lo denominan Jueves Graso, como sucede en Italia.
En ciertos países en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces el primer fin de semana de marzo.





Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia.

En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado.
En la España de la época de la Conquista y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró el esplendor de las máscaras.


El Carnaval en los Tiempos Modernos

Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río, el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas expresiones, desde el Vegano hasta el de Santo Domingo.
Se celebra en los distintos lugares de formas similares, pues siempre se presencian desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, máscaras representando a distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y diversión con cotillón, típico de esta fecha.
En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a los paseantes con vejigas que se utilizan para asustan, dar golpes no demasiado fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado, espuma molesta, y hasta mojar con agua, en pomos, globos y recipientes.
El antifaz moderno es un vestigio de las fiestas de Baco y Cibeles.
Carnaval dominicano
Los dominicanos celebramos el carnaval disfrazándonos de diablos y demonios con trajes de vistosos colores, adornados por espejos, cascabeles y otros accesorios.
Uno de los aspectos más llamativos del atuendo carnavalesco lo constituye la máscara, típicamente de gran tamaño y con enormes cuernos, representando demonios y/o animales.


De singular importancia en la celebración de los festejos en las calles es la vejiga de vaca, tradicionalmente curada con limón, cenizas y sal. Modernamente las vejigas son reforzadas con material plástico en su interior y cubiertas con tela para protegerlas. Secas e infladas, sirven para asestar ruidosos golpes en los espectadores y otros demonios. Si bien estos golpes pueden causar dolor, por la naturaleza misma del instrumento usado para golpear, inflingen daños mínimos duraderos en quien los recibe.

Existe también en algunas zonas, como Santo Domingo, la costumbre de algunos de disfrazarse de “indios”, con el torso al desnudo y de pantalones un atuendo de hierba y matas, así como otros embadurnan su cuerpo con betún negro y deambular con el torso y las piernas tiznadas al desnudo.
Estos atuendos en particular y otras variantes tienen una clara raíz africana, siendo bastante similares a algunas de las vestimentas rituales y de celebración usadas por tribus africanas, miembros de las cuales presumiblemente fueron traídos a la isla como esclavos en tiempos de la colonia.
Carnaval dominicano.


También observamos en el carnaval costumbres simpáticas, como la de Roba la Gallina, que consiste en un personaje disfrazado (típicamente con busto y trasero abundante) que va por los colmados y tarantines (establecimientos comerciales) pidiendo para sus pollitos, que no son más que los jóvenes del pueblo que le siguen en alborozada procesión.
Carnaval dominicanoEl grupo anda en ruidoso jolgorio cantando estribillos repetitivos como:


ti-ti, manatí
ton-ton, molondrón
roba la gallina, palo con ella.


Los dueños de los establecimientos entregan dinero o dulces a la gallina, quien a su vez los lanza hacia atrás a sus seguidores, los cuales reciben en animada algarabía.

Se dice que el personaje Roba la Gallina viene del pasado cuando a quien se encontrase robando gallinas se le untaría brea y se le haría pasear por el pueblo cubierto de plumas de gallina.




Las Comparsas
Las comparsas son grupos de baile que escojen un tema tradicionalmente festivo o alegórico a cosas típicas dominicanas, organizando una presentación de música, baile y color que da vida a los animados desfiles de carnaval y en los cuales se premia las comparsas mejor preparadas y ejecutadas.
En los clubes sociales de importancia, también existe una presentación y premiación paralela de comparsas, conjuntamente con sus bailes de disfraces.
Durante meses los participantes de las comparsas ensayan su número y los organizadores coordinan la preparación de los atuendos, accesorios y escenarios (en los casos de las comparsas con carrozas), involucrando una gran cantidad de personas en la preparación de los eventos.

QUE ES EL CARNAVAL?

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El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (desde finales de enero hasta principios de marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.
El origen de su celebración parece probable de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.
El carnaval está asociado principalmente con el catolicismo, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés.
La celebración del carnaval más grande del mundo es la de Río de Janeiro, pero muchos otros países tienen importantes celebraciones, como la que se celebra en Italia, en el Carnaval de Venecia, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, o el Carnaval de Cádiz ambos en España. El Carnaval boliviano, con caporales y morenadas, debe su actual auge en Europa debido a la emigración reciente.
Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas. Algunos autores consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.

ETIMOLOGIA DEL CARNAVAL

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El carnaval es una fiesta de origen pagano recuperada en la Italia de la Edad Media. En la foto, el clásico Carnaval de Venecia.
A comienzos de la
Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa 'abandonar la carne' (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).
Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra
italiana carnevale, que significaba la época durante la que se podía comer.
Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el
Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí). Algunas personas creen que la palabra carnaval hace referencia a una supuesta antigua tradición pagana en la que se ofrecía carne al dios Baal (carna-baal) en una fiesta de donde todo vale.
Actualmente el carnaval se ha convertido en una fiesta popular de carácter
lúdico. El término «Carnaval» se aplica también a otros tipos de festividades que no están situadas en el tiempo de las calestolentas (tiempo previo a la cuaresma), pero que comparten elementos similares, tales como los desfiles de comparsas.La teoría más reciente y aceptada sobre la procedencia de la palabra "carnaval" proviene de su raíz latina "carna valetudinem" (la carne vale) en contraposición a la Cuaresma Católica.